Cuando en Diciembre de 2001, Livio Lodi sucedí a a Marco Montemaggi como Curador del Museo Ducati en diciembre de 2001, comprendió que tenía una tarea, una misión: educar a las nuevas generaciones "Ducatistas" por un lado, y despertar en los viejos aficionados Ducati la emoción de volver a conocer y descubrir la historia de esta pequeña empresa.
No era seguramente una tarea simple ya que a veces la palabra "museo" puede asustar.
Generalmente uno piensa en un museo como en un lugar frío donde se guardan documentos viejos, y en los tiempos actuales, donde todo cambia rápida y repentinamente, parece que no nos podemos permitir el "lujo" de recordar el pasado.
Para Ducati no es así. Para esta empresa de Borgo Panigale la tradición es la base de su imagen y de su manera de relacionarse con los motociclistas. Es verdad que a veces incluso la tradición ha debido adaptarse a los tiempos nuevos, pero tanto en las competiciones como en las carreteras de todo el mundo, Ducati ha sabido siempre proponer productos capaces de sorprender a la gente por su autenticidad y sencillez, resultado de su proyección minuciosa a la hora de desarrollar nuevas ideas y conceptos que no alteraran demasiado los cánones que siempre han representado una moto Ducati.
El sistema Desmodrómico se usa desde 1956, el motor Bicilíndrico en "L" desde 1970, el Bastidor Multitubular desde 1980 y la culata de cuatro válvulas desde 1986.
Alguien podría argumentar que Ducati está ligada a estas tecnologías de forma irracional, que podrían estar anticuadas, pero, sin embargo, gracias a la estrecha relación con estas soluciones "obsoletas" hemos logrado alcanzar resultados inimaginables en algunos aspectos.
La función del Museo Ducati es contar esta historia y hacer descubrir (o volver a descubrir) lo que ha hecho Ducati tan famosa y apreciada. No lo hace de forma "académica", sino a través de la emoción del descubrimiento de una historia perdida, o olvidada, así como un arqueólogo que se entusiasma cuando encuentra antiguos vestigios de una civilización perdida en las tinieblas del pasado.
Arqueología moderna: esto es lo que representan estas fascinantes motos que se exponen, así como las historias inolvidables que relacionan las motos con los pilotos que las llevaron a la fama, como si fueran caballeros con sus corceles.
En la época moderna es difícil despertar el interés con un libro que contenga sólo un texto escrito, pero gracias a las imágenes un período históricamente lejano se puede convertir repentinamente en actualidad.
Sería demasiado limitado pensar que Ducati ha conquistado la fama sólo gracias a su reciente éxito en la MotoGP, ya que la misma Desmosedici tiene su ADN en todo que lo que Ducati ha desarrollado en sus predecesoras, desde las Superbike, pasando por las motos de carrera derivadas de la producción de serie, hasta las motos de Smart y de Hailwood ®, retrocediendo paso a paso hasta llegar al pequeño Cucciolo, que tiene el mérito de ser la "semilla" que brotó para dar vida al gran árbol de la tradición Ducati.
Si volvemos a leer esta historia, a admirar estas motos, a escuchar las palabras de los testigos, es fácil comprender el secreto de la fama de Ducati: la pasión.
Pasión que desemboca en amor por la marca y en orgullo por formar parte, como cliente o sencillamente como aficionado, de una única familia: la gran familia Ducati.
Bienvenidos a un Mundo de Ensueño. Bienvenidos al Museo Ducati.